Medir el tiempo ha sido un tema de estudio para el ser humano desde el principio de su existencia. Y la forma de hacerlo ha cambiado muchísimo a lo largo de los siglos, según la importancia que se le diera a tal parámetro y, por supuesto, dependiendo de la tecnología disponible.

Hoy en día tenemos muchos tipos diferentes de relojes, pero de los efectos del paso de los días sobre nuestro aspecto físico,  a veces solamente tenemos constancia viendo viejas fotografías.

Para hacer más visibles esos cambios, algunas personas tuvieron la idea de hacerse una foto diaria en las circunstancias lo más parecidas posibles y después secuenciar todas esas fotos a velocidad rápida, para comprobar mucho más fácilmente esas variaciones, en lo que se llama time-lapse.

Eso es lo que hizo Christoph Rehage durante su viaje por China desde el 9 de noviembre de 2007 hasta el 13 de noviembre de 2008:

Otras personas quisieran recordar para siempre cómo han ido creciendo sus hijos, (solemos quejarnos de lo rápido que se hacen mayores) y deciden fotografiarles a lo largo de unos años, como en este otro time-lapse de Natalie desde su nacimiento hasta cumplir diez años:

Puede que haya quien lo haga para comprobar lo capaces que somos las mujeres de cambiar según el maquillaje, el cabello o los accesorios que nos pongamos, como en el caso de esta chica que se fotografió cada día durante cinco años y medio, y con un aspecto distinto cada vez, aunque manteniendo, claro está, sus rasgos. Muy conseguido.

Por último, impresionante el time-lapse realizado durante el paso del huracán Sandy por la ciudad de Nueva York. Puede verse el apagón casi general más o menos en el minuto 1:00 que poco a poco se extiende a toda la ciudad.

Creo que es un gran avance poder ver el paso del tiempo de forma acelerada, pero asusta comprobar qué poco podemos luchar contra él y contra sus efectos.