La primera vez que asistí a un EABE fue sobre todo por curiosidad. Por lo que había oído y leído acerca del primer Encuentro Andaluz de Blogs Educativos, EABE09, celebrado en Almería, pensé que era un congreso para profesionales de la educación, como hay varios.

Cuando al año siguiente mi marido volvió de EABE10, organizado esta vez en Guadix prácticamente sin apoyo ni financiación de instituciones oficiales, estaba tan entusiasmado que reconozco que me intrigó. Sobre todo porque en sus palabras y expresión podía notar que se sentía realmente acompañado y apoyado por una serie de personas que como él eran defensoras del uso de las nuevas tecnologías para mejorar la educación, compañeros y compañeras de toda Andalucía y también de fuera de esta región con los que se mantenía en contacto permanente a través de sus blogs y de las redes sociales. Además, el entramado creado a través de esos eventos estaba siendo para él una red de seguridad en un entorno laboral que se había confirmado decididamente hostil con cualquier método innovador. Con esa intriga decidí ir a EABE11 en Casares.

Foto de familia de EABE11

Foto de familia de EABE11 (Foto: Benjamín Pérez Recena @TICtiritero)

Para nuestra estancia en ese precioso pueblecito blanco habíamos alquilado un apartamento entre varias personas, y como estábamos ya allí a la hora de comer pero no habían llegado los demás compañeros de piso, nos fuimos al centro a picar algo.

Casares es pequeñito, solamente hay tres o cuatro bares donde tapear, y como estábamos en las mesas de la calle, los eaberos que iban llegando y que conocían a alguien del grupo se iban añadiendo. Al final no sé cuántos nos juntamos, pero había un poco de todo: conocidos que volvían a verse desde su último encuentro hacía muchos meses o incluso años, contactos de las redes sociales que se desvirtualizaban en ese momento y personas que, como yo, éramos perfectos desconocidos.

En aquella mesa empecé a entender en qué consiste el espíritu del EABE y qué lo hace tan adictivo. Allí todos charlábamos frente a una caña y unas raciones, docentes de distintas asignaturas y etapas educativas, desde Infantil hasta la Universidad, y procedentes de muchos lugares: Granada, Málaga, Murcia, Madrid, Sevilla…

Aquel fin de semana yo tenía que estudiar para un examen y a eso dediqué las horas en que los asistentes trabajaban. Y en los momentos compartidos seguí conociendo a mucha más gente y aprendiendo sobre EABE y sobre sus participantes. Por ejemplo, que allí nadie mandaba más que los demás, pero tampoco menos. Que la tecnología es un medio y no un fin. Que Casares es un pueblo  muy bonito pero tiene una cuestas tremendas.  Que en EABE también se cantan y se bailan sevillanas. Que es complicado sacar una foto a tanta gente junta. Que éramos demasiados para comer todos a la vez en un pueblo pequeño y con bares y restaurantes que no están acostumbrados a las avalanchas humanas ni en verano, pero que nos acabamos apañando y disfrutando.

Todos estábamos allí por el gusto de reunirnos y para aprender, unos sobre educación, otros como yo, sobre EABE y las personas que lo forman, las que lo hacen único e inimitable, las que durante sus días libres ponen el dinero de su bolsillo para ir a trabajar (porque aunque mirándolo desde fuera no parezca trabajo ya que todos se abrazan, se sonríen y parece que se lo pasan estupendamente, trabajan y mucho).

Volví a casa pensando que con gente con tanto entusiasmo y pasión como la que encontré en EABE, la educación estaba en buenas manos, y además también me traje un montón de contactos interesantes en Twitter.

Foto de familia EABE12

Foto de familia EABE12 (Foto: Antonio Sevilla @antosevi)

En Carmona, en EABE12,  participé mucho más, porque conocía a mucha más gente y porque no tenía que estudiar. Me gustó la yincana para visitar la ciudad y, aunque en algunas actividades no tomé parte, disfruté de muchas otras y sobre todo de la compañía de tantas estupendas personas. Aprendí algo más: que en educación también hay invisibles y que es importante darles voz.

Con esas experiencias previas, podéis imaginar lo mucho que me alegró el encargo de trabajar como community manager para EABE13. Y no sólo porque me guste particularmente el tipo de evento, ni porque también conozca al equipo que coordina esta edición y a mucha de la gente que participa, sino porque es un trabajo muy agradecido, y os explico por qué:

  • la principal tarea del community manager es crear un buen nombre e imagen de la empresa o en este caso sobre el evento, y el EABE tiene ya sólidamente asentada una estupenda reputación entre los docentes y en las redes sociales. Con una base como ésa es mucho más sencillo seguir mejorando, dando a conocer sobre todo los puntos fuertes de la propia filosofía de EABE, los que rigen su funcionamiento: su horizontalidad, su universalidad, su independencia de instituciones públicas y privadas y su permanente capacidad de innovación y evolución.
  • uno de los graves problemas que nos solemos encontrar los también llamados “gestores de comunidades” es la falta de presencia activa en la red tanto de los organizadores o gerentes como de los usuarios. La propia naturaleza de EABE sortea esos obstáculos, ya que desde el mismo momento de la designación para el EABE13 de la sede de Algeciras en la sesión de clausura de EABE12 en Carmona, comenzó el trabajo del equipo de coordinadores, que inmediatamente planteó la creación de los nodos, que son completamente autónomos, que se autogestionan y que deciden las actividades que van a realizar tanto durante ese camino hacia EABE13 como para su presentación y difusión en el encuentro presencial en Algeciras. Hasta ahora se han presentado públicamente dos nodos, el de la Costa del Sol, llamado #Opentipitapa y el de Granada-Almería, llamado #Nodo Proyéctate, aunque hay varios que están trabajando intensamente: Almensilla, Úbeda, Madrid o Antequera. Los puntos de contacto entre los coordinadores y los nodos también están en Internet: el blog de EABE13, su Twitter (@EABE13) y su Facebook. ¿Es posible más participación activa en los medios y redes sociales?
  • El primer objetivo planteado ha sido la mayor difusión posible de los datos del encuentro para crear expectación y dar la mayor visibilidad y así fomentar la inscripción de los 250 asistentes estimados. Para ello se informó a través de Twitter y de la página del blog y se creó una página de Facebook en la que se pudieran visualizar algunas de las acciones representativas de las ediciones anteriores de EABE que dieran una idea de en qué consiste y cuáles son sus características únicas.  ¿Cuáles fueron los resultados? Los primeros 100 “me gusta” de la página se expresaron en unas horas, llegando a un alcance de casi cuatro mil personas. Y una vez abierto el plazo, las 250 inscripciones no sólo se han conseguido en tan solo ocho días, sino que hay incluso un grupo de gente que se ha quedado sin plaza y que tendrá que esperar a finales de febrero o principios de marzo a que tengamos confirmación definitiva de los asistentes, por si entonces quedan plazas libres.
  • Lo último que se ha lanzado es un concurso para que escolares andaluces envíen sus diseños y por medio de votación popular en Internet sea elegido el logo de EABE13. El plazo estará abierto desde hoy mismo hasta el día 2 de diciembre.

¿No estáis de acuerdo en que así da gusto trabajar?

No quiero decir que no quede mucho por hacer, mucho que organizar y mucha información que dar, sobre todo cuando estemos más cerca en el tiempo y más aún cuando estemos en Algeciras los días 5, 6 y 7 de abril, pero la satisfacción va a ser sin duda mayor que el esfuerzo empleado y es un verdadero placer colaborar con personas que creen tanto en su trabajo y no escatiman esfuerzos para mejorar la educación.

Sigamos juntos el camino hacia EABE13.