Los vídeos de animales son los más reproducidos en los medios sociales con diferencia. Y los más valorados suelen ser los de perritos y gatitos, que tienen incluso sus propias redes sociales como United DogsMascota Club o Catmoji.

Pero desde la polémica difusión de las preferencias cinegéticas de algún miembro de la familia real española me producen especial ternura los vídeos sobre jóvenes elefantes, de los que quiero compartir tres que me han parecido especialmente emocionantes.

El primero son imágenes de un cachorro buscando los mimos de un joven, suponemos su cuidador, y retozando con él para regocijo de éste y de los demás asistentes al simpático espectáculo.

El segundo me llegó hace tiempo a través de Facebook, es otro cachorro de elefante, ésta vez descubriendo las olas en una playa de Phuket, en Tailandia.  A pesar de que éstos mamíferos no son demasiado expresivos, a éste se le nota lo bien que se lo está pasando.

Por último, comprobamos que algunos disfrutan igualmente aunque no se metan en el agua, un baño de arena también puede ser muy agradable.

Después de ver estas tiernas imágenes cuesta aún más creer que alguien en su sano juicio pueda ser capaz de hacerle daño a semejantes criaturas, pero no nos engañemos, está sucediendo cada día, y no solamente por culpa de los cazadores, cuyas mafias se estima que han acabado con el 62 % de toda la población de África Central en la última década, sino también del comercio ilícito de marfil, que está poniendo en peligro la supervivencia del elefante africano.

Espero que estas hermosas imágenes sirvan para alegrar este miércoles a los lectores, pero quisiera que sirvan también como denuncia, porque no podemos permitir que se termine impunemente con la vida salvaje de nuestro planeta.