#actitudsocialContinuando con mi relato del Tercer Congreso de Marketing, Comunicación y Networking #ActitudSocial que se celebró en la Diputación de Málaga, tras las ponencias de la primera tarde, la jornada del viernes comenzó con dos actividades a las que no pude acudir y que siento haberme perdido,  la actuación de Nazareth Conde y la mesa redonda de community managers.

Llegué a tiempo para ver la charla sobre Gamificación para la mejora de resultados en la empresa de Paloma Gómez, de Lima-Limón Creativos. El tema me parece muy interesante y creo que tiene muchas posibilidades, pero además de las buenas prácticas que derivan del uso de mecánicas de juego en situaciones no lúdicas, también surgió un planteamiento que no comparto en absoluto. La ponente defendía la gamificación del trabajo en una oficina para fomentar la competitividad entre los trabajadores para que los que se quedan en los últimos puestos de la clasificación, supuestamente los menos aplicados, reaccionen poniéndose al mismo nivel de los demás en sus tareas, como debían haber hecho desde un principio. Pues bien, a mí me cuesta creer que poner a los trabajadores en una especie de lista negra sea una solución eficaz para hacerles reaccionar. En una época en la que trabajé en un conocido local de comida rápida del que es bien sabido que nombra “empleados del mes” y fomenta la competitividad más salvaje (y eso que solamente señalan a los “buenos” y no a los “malos”), pude comprobar con mis propios ojos el poco resultado de esas prácticas, ya que creaban muy mal ambiente entre el personal y graves problemas de autoestima. Por el contrario, estoy convencida de que la gamificación puede ser una técnica estupenda para favorecer el trabajo colaborativo, que es lo que realmente funciona, y más en momentos de crisis, cuando lo que se necesita es echarse una mano unos a otros.

El siguiente en el escenario fue para mí otro grandísimo descubrimiento del Congreso, ya que no conocía a Amalio Rey y me gustaron muchísimo tanto su charla como su presentación, que trataron sobre Twittermanías y con la que estoy muy de acuerdo, destacando  especialmente lo desagradable de algunos tics bastante extendidos como: el abuso del autobombo, tuitear contenidos propios con copias (cc) a determinadas cuentas para que retuiteen e incluso pedir descaradamente el retuit. Completamente de acuerdo en que si el contenido es bueno no hace falta pedirlo y en lo mucho que agobian tandas de 7-8 tuits seguidos (yo no paso del primero) pudiéndose programar… Y también comparto un odio irremediable a los DM automáticos para agradecer el follow (incluso aprovechando para recomendarte contenidos propios, algo que para mi supone un unfollow inmediato).

Recomiendo mucho la lectura de la presentación completa… y a ser posible también su aplicación.

La intervención con la que continuaba el congreso era la de José Ruiz Pardo sobre NeuromarketingEs un tema que no me agrada. La idea de que manipulen nuestra mente para que compremos impulsivamente, aunque sea por medio de olores que nos recuerden momentos agradables, se parece demasiado a la publicidad subliminal que terminó declarándose ilegal. Cuando compro algo prefiero hacerlo porque es un buen producto, no porque estén jugando con mis sentimientos para crearme esa necesidad.

Tras esta charla llegó el turno de Antonio del Águila, gerente de Ibermena, la empresa responsable de la degustación gratuita de productos de la noche anterior. Relató su experiencia personal en la empresa, desde sus comienzos hasta la actualidad, y especialmente quisiera resaltar su empeño en recomendarnos que confiemos en profesionales tanto para crear la página de nuestro negocio como para su lanzamiento en redes, la gestión de estrategia y el cuidado de nuestra reputación, ya que no hacerlo puede traer consecuencias irremediables y el aparente ahorro económico terminaría costando muy caro.

Una mañana provechosa que terminó con la pausa para la comida y con la sorpresa de una lluvia no por breve menos incómoda.

Y aún quedaba la tarde…