un teclado con iconos de redes sociales

Imaginemos una cadena hotelera o un destino turístico que tiene 50.000 usuarios en una red social y decide publicar un vídeo o un post en dicha plataforma. Ese contenido, sin embargo, no será visto por todos sus followers, sino solo por un porcentaje que establezca la red social. Y el problema es que ese porcentaje se ha ido reduciendo cada vez más en los últimos años. Así que para comunicarte con tus propios clientes, seguidores, etc., tienes que pagar al señor Zuckerberg.

Es decir, si esa marca quiere mejorar el llamado «reach orgánico» o alcance de sus mensajes, tendrá que «promocionar» dicho contenido, es decir, pagar a Facebook, Twitter, Instagram….

Desde el comienzo de las redes sociales, las marcas han pasado por diferentes fases: crecimiento, engagement, desaparición del reach orgánico. Y al final, la historia que nos explicaron no es tan bonita«, según explicó Ivan Leanizbarrutia, CEO de Quimera Social CRM, durante su intervención en el Forum TurisTIC 2019.

¿La historia de amor entre las redes sociales y las marcas ha llegado a su fin? Más bien, esa relación se ha monetizado…

«El reach orgánico ha llegado a unos niveles mínimos y, aunque no es probable que desparezca, a efectos prácticos nuestras masas de followers están sordas a todo el contenido que preparamos».

Por tanto, explica Quimera, «el contenido promocionado vía pago no es una opción, sino que pasa a ser una obligación, si queremos impactar a nuestros propios followers»

Tampoco se salva Instagram, pues esta red social «empieza a dar señales del mismo proceso de desaparición del reach orgánico que ha sufrido Facebook en los tres últimos años».

En suma, indica Ivan Leanizbarrutia, «las redes sociales están elevando un muro que genera cada vez más distancia entre nuestras marcas y usuarios. Cada vídeo que haces, tienes que pagar para promocionarlo en redes».

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