muñecos en trasluz ante un cartel de Facebook

Cuando se cumplen cinco años de la sentencia que reconoció el derecho al olvido, ahora aumenta el número de peticiones de personas que buscan borrar los contenidos que ellos mismos han publicado en las redes sociales, y que en la actualidad creen que pueden perjudicarles. Así lo confirma Mario Costeja, el abogado gallego que logró en el año 2014 que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea obligase a Google a eliminar enlaces que sean «inadecuados, irrelevantes o excesivos», y que puedan perjudicar a la persona en su vida personal y profesional. Su litigio con la justicia fue largo, pero terminó sentando un precedente a nivel europeo.

Y en este lustro han cambiado bastante los casos que llegan a su despacho, especializado en gestionar este tipo de solicitudes. «Hoy uno va a buscar un trabajo y todos los departamentos de recursos humanos buscan a sus candidatos en Internet», asegura. Explica que algunas imágenes o comentarios publicados en Facebook, Twitter o Instagram pueden terminar por perjudicar seriamente a esa persona incluso a nivel laboral. «A lo mejor, en igualdad de condiciones prefiero a este candidato que parece más formalito», pone como ejemplo, tras revisar su rastro en las redes sociales. Y añade que «lo que antes se quedaba en el ámbito personal, ahora se ha colgado en las redes sociales como una hazaña, y esa hazaña nos pasa factura». Entre algunos de sus clientes asegura que hay gente que se arrepiente de ciertas publicaciones en las redes sociales, que no sabe cómo eliminarlo o cómo evitar que una publicación del pasado le perjudique en su vida actual.

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